Narraciones 2020, Invitades

 Invitades

 


  

              Daniela Meza



Uno y dos

https://drive.google.com/file/d/1dWyMYA7BfDsTT_A5KpuN7Y672QPO4S25/view?usp=drivesdk


Ámbar y Abril
La casa es pequeña y apenas se pueden mover sin  tocarse. Viven allí hace años y las dos decidieron no tener hijos para no sumar más humanos a las dos únicas habitaciones. En el centro de control les administraron los chips que las inhiben de procrear. Y Control A les dio el premio , dos raciones de comida por día gratis . La pandemia azota la zona 32 de manera feroz . Solo quedan un par de cientos de habitantes de los cuales más del 70 por ciento son hombres. Y si, las mujeres escasean. Abril es joven, flaca y alta como una torre de luz , sus pechos son tan pequeños que muchas veces los confunde con sus costillas y es requerida por sus artes manuales, antes tocaba el piano , ahora sus manos solo masajean cuerpos masculinos. Ámbar es más pequeña y tiene aún las mejillas rosadas, juega a esconderse todo el tiempo.
Tienen un pacto de supervivencia que consiste en minúsculas estafas a ese género que las aniquila. Mientras ellos se sienten complacidos por Abril, Ámbar recorre sus mansiones robando relojes, anteojos de sol y todo lo que pueda meter en su mochila escolar.
Se prometieron vencer al virus como esa.
Y cuando esto termine, si es que alguna vez sucede el final del control, irse a Acapulco para morir allí, borrachas y enterradas en la arena .

Comentarios

  1. ¡Gracias, Daniela, por compartir con nosotros! Me recuerda a Thelma y Louise...Me me encantó la imagen de ser enterrado en la arena. ¡Todo lo que pasa en la playa, todo lo que toca el mar es provisorio, hasta los entierros!
    ¡¡Esperamos más!!

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